El Camino de la Abogacía y el Derecho desde la Perspectiva de una Mujer


Lic. Estefania Perea Alcántara

Estefanía Perea Alcántara es Licenciada en Derecho por el Tecnológico de Monterrey Campus Chihuahua, tuvo la oportunidad de estudiar un año en la Universidad Panamericana Campus Mixcoac, en la Ciudad de México, y otro semestre en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. En la actualidad, se encuentra cursando un Diplomado en Inglés Legal y Americano en la Universidad Anáhuac Mayab, así como una Maestría en Derecho con Orientación en Derechos Humanos y Amparo en la Universidad del Valle de México. 

Actualmente trabaja en el despacho Perea y Arballo Abogados S.C., en el área de litigio Civil, Penal, Mercantil y Familiar, siendo también Presidenta del Chihuahua Barrister Inn de la Sociedad Internacional de Honores Phi Delta Phi, así como también es la Coordinadora Técnica del Comité de Abogados Jóvenes y Pasantes de la Asociación Nacional de Abogados de Empresas de la Sección Chihuahua.

Durante su estancia en la Escuela de Ciencias Sociales y de Gobierno del Tecnológico de Monterrey, tuvo diversos reconocimientos tales como haber sido acreedora al reconocimiento  Manga Cum Laude por Excelencia Académica y Profesional, así como haber obtenido el Premio Nacional Ceneval al Desempeño de Excelencia EGEL, ser Presidenta de la Sociedad Internacional de Honores Phi Delta Phi, Capítulo Mazpúlez Perez, ser acreedora de la Beca Balfour, entre otros reconocimientos a nivel estatal.


Resumen

Pleno Siglo XXI y la desigualdad de genero sigue siendo un problema social. Con la intención de concientizar como es la trayectoria dentro del mundo del Derecho, como es la vida estudiantil y laboral siendo mujer, es que por medio del presente se trata de narrar de manera ejemplificada algunos estereotipos que se viven en las Escuelas o Facultades de Derecho, y como este actuar y pensar trasciende al plano laboral una vez que te graduas. Se pretende que dejemos de normalizar conductas y acciones que a estas alturas no deberían de existir y mucho menos ser normales, pero lamentablemente no solo son tema de conversación sino que son obstáculos y vivencias diarias.

El Camino de la Abogacía y el Derecho Desde la Perspectiva de una Mujer.

Año 2021, vivimos en un mundo lleno de avances  y descubrimientos tecnológicos, nos encontramos a 10 años en que los Derechos Fundamentales fueron incorporados a nuestro texto constitucional y aún así vivimos en una clara y notoria desigualdad de género. 

Hace unos años, cuando tomé la decisión de estudiar Derecho, jamás me imagine que verdaderamente las Escuelas y Facultades de Derecho son de las instituciones educativas más misóginas y machistas que existen. Antes de que yo decidiera inclinarme por esta carrera, tuve una platica con mi papá en donde él, por llevar en esta profesión más de 30 años, me explicaba muchos comportamientos que yo iba a empezar a ver en la escuela tanto de profesores, directivos, jefes laborales e incluso de los mismos compañeros, recuerdo yo no habérmelo tomado tan enserio porque pensaba que su tiempo en la facultad había sido unas décadas atrás; sinceramente nunca pensé que fuera a ser tan acertado. 

Durante mi primer año, el cual curse en la Ciudad de México, me di cuenta que todas y cada una de las cosas que había escuchado eran ciertas; profesores siendo extremadamente machistas, haciendo referencias y comentarios hacia las mujeres por el simple hecho de ser mujeres, los directivos justificando esos comportamientos en la libertad de cátedra, y compañeras que por el simple hecho de llevar un escote o una falda corta los profesores las pasaban e incluso las invitaban a tomar algo al salir de los exámenes; recuerdo mucho que el primer día uno de mis profesores entro al salón y dijo “sí, yo soy misógino y en mi clase siempre reprueba al menos una mujer.” Otro que hacía bromas dentro del salón de clase afirmando “que las mujeres no deberían de estar en esas aulas, que mejor nos fuéramos a aprender a cocinar o algo”. Tener 17 años y escuchar “a los adultos” hacer ese tipo de comentarios dentro de las aulas verdaderamente resulta ser algo impactante; un día otro de mis profesores llego regañandonos porque nos había ido sumamente mal en el examen de segundo parcial, todos tuvimos malas notas, obviamente en diferente escala y recuerdo mucho que me pregunto públicamente que había sacado, luego le pregunto a otro compañero su calificación y la mía al haber sido un poco más alta no le pareció, entonces públicamente dijo “No es posible que  la señorita Perea haya sacado una mejor calificación que tu” y a pesar de que yo nunca había tenido dudas de estudiar esto que tanto me gusta, en ese momento trone y dije quizás tienen razón y verdaderamente esto no es para mi. 

Cuando decido regresarme a estudiar a Chihuahua, es cuando comienzo a trabajar en el despacho de mi papá el cual se enfoca específicamente en el litigio. No puedo generalizar que todas las áreas sean iguales, porque verdaderamente yo solo me he enfocado al litigio, pero por lo mismo si puedo afirmar que ser una mujer litigante, no es cosa fácil, aún más cuando te toca ver poco o mucho la materia penal. Muchas veces he escuchado dentro de los Tribunales a otros colegas, mayores que yo, que me hacen comentarios para que mejor me dedique a otra cosa o que me hacen algún favor pero que vayamos a comer o por un cafecito, comentarios totalmente inapropiados e incluso están aquellos funcionarios que no te quieren atender por ser mujer y a una asistente no le van a dar cita. Cuando empece a trabajar pensaba mucho cuando queria usar faldas o alguna blusa pegada, porque sabia que el ir a Fiscalía, Tribunales o el CERESO así sería una mala idea por el tipo de comentarios y albures que puedes llegar a escuchar, y así como esas anecdotas puedo encontrar muchas otras que he vivido a lo largo de mi carrera profesional, no pretendo decir que esta trayectoria ha estado llena únicamente de estos momentos,  sin embargo, son de estas cosas de las que nunca se habla. 

Hay que recordar que hace unos años, no eran tan normal el hablar del hostigamiento laboral o el machismo que existía y que es obvio que sigue estando en todas partes, pero poco a poco se va observando como hemos dejado de normalizar ciertas conductas, que si bien no podemos cambiar la mentalidad de las personas de la noche a la mañana, al menos si podemos cambiar las de las generaciones que van incorporándose a esta profesión. 

La Abogacía o el Derecho, como decidan llamarlo, es una profesión llena de mucho conocimiento y de mucho enriquecimiento mental, pero también es importante tener en cuenta esta otra visión de como es el mundo jurídico en la práctica cuando eres mujer, y no porque seamos menos, sino porque esa igualdad de genero es una lucha constante que se vive día a día porque simplemente el paradigma social no ha cambiado, y el que existan esas acciones machistas o misóginas en pleno 2021 debería de ser impensable. Aún y cuando debería ser absurdo afirmar que al día de hoy existen distintos obstáculos a los que una mujer en el mundo profesional se enfrenta, es una realidad; la brecha salarial y las oportunidades de crecimiento, son las que más se distinguen, por lo que hay que dejar de normalizar conductas que en ningún momento han sido normales, exigir el reconocimiento que nos merecemos al hacer las cosas, así como un buen puesto o un buen sueldo cuando nos hemos esforzado por ello. Tristemente la brecha de desigualdad no tiene fecha de caducidad, pero poco a poco han ido saliendo a la luz distintas conductas que en algún punto eran normales y que hemos dejado de normalizar, porque el pensar en estudiar una carrera sabiendo que es un ambiente machista, no esta bien, y nunca va a estar bien. 

En los últimos años se ha visto un progreso social y aún y cuando no ha sido el progreso suficiente, es el punto de partida que necesitábamos; puedo concluir genuinamente que el ver a colegas, conocidas y no conocidas seguir adelante con su trayectoria profesional, no rendirse, e incluso distinguirse dentro de esta profesión son ese parteaguas que se necesita para romper todo este tipo de estereotipos, siendo un claro ejemplo de liderazgo.

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